Autor Tema: Balada del boludo por Isidoro Blaisten  (Leído 712 veces)

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Balada del boludo por Isidoro Blaisten
« en: Agosto 21, 2012, 12:02:37 am »
Balada del boludo por Isidoro Blaisten

Por mirar el otoño
perdía el tren del verano.
Usaba el corazón en la corbata.
Se subía a una nube
cuando todos bajaban.

Su madre le decía:
No mires las estrellas para abajo
no mires la lluvia desde arriba.
No camines las calles con la cara,
no ensucies la camisa;
no lleves tu corazón bajo la lluvia,

que se moja;
No des la espalda al llanto
no vayas vestido de ventana
no compres ningún tílburi en desuso.

Mira tu primo el recto
que duerme por las noches.
Mira tu primo el justo
que almuerza y se sonríe.
Mira tu primo el probo
puso un banco en el cielo
Tu cuñado el astuto
que ahora alquila la lluvia
Tu otro primo el sagaz
que es gerente en la luna.

—Tienes razón, mamá —

dijo el boludo.
Y se bebió una rosa.
—No seré más boludo.
Y se bajó del viento.
—Seré astuto y zahorí.
Y dio vuelta una estrella para abajo
Y se metió en el subte
y quedaron las gaviotas en el río.

Entonces vinieron los parientes ricos
y le dijeron:
—Eres pobre, pero ningún boludo.
Y el boludo fue ningún boludo
y quemaba en las plazas
las hojas que molestan en otoño.
Y llegó fin de mes
cobró su primer sueldo
y se compró cinco minutos de boludo.

Entonces vinieron las fuerzas vivas
y le dijeron:
-Has vuelto a ser boludo

-Boludo

-Seguirás siendo siempre el mismo boludo.

-Seguirás siendo el mismo boludo de siempre.

-Seguirás siendo un boludo siempre.
—Debes dejar de ser boludo.

-Boludo.

Y, medio boludo
con esos cinco minutos de boludo
dudaba entre ser ningún boludo
o seguir siendo boludo para siempre.
Dudaba como un boludo.
Y subió las escaleras para abajo
hizo un hoyo en la tierra
miraba las estrellas
La gente le pisaba la cabeza
le gritaba boludo
Y él seguía mirando
a través de los zapatos
como un boludo.

Entonces,

vino un alegre y le dijo:
Boludo alegre.
Vino un pobre y le dijo:
Pobre boludo.
Vino un triste y le dijo:
Triste boludo.
Vino un pastor protestante y le dijo:
Reverendo boludo.
Vino un cura católico y le dijo:
Sacrosanto boludo.
Vino un rabino judío y le dijo:
Judío boludo.
Vino su madre y le dijo:
Hijo, no seas boludo.
Vino una mujer de ojos azules y le dijo:
Te quiero.
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